LOS SENTIDOS DE LAS SERPIENTES

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sentidos de las serpientes

Existen muchas falsas creencias sobre los diferentes sentidos de las serpientes. En primer lugar se suele afirmar que son completamente sordas porque no observamos ninguna estructura que se corresponda con un oído externo (como nuestra oreja), pero realmente sólo carecen de oído externo y membrana timpánica, pero sí tienen oído interno. De hecho recientes estudios han demostrado claramente que dentro de un margen de bajas frecuencias (de 100 a 700Hz) su audición es igual a la de los demás lagartos. Es cierto que no parecen responder a sonidos aéreos, pero sí son muy sensibles a las vibraciones en el terreno, que son captadas por su cuerpo y transmitidas a los huesos del oído interno.

Respecto a su visión, sus ojos son más parecidos a los de un mamífero de lo que podemos imaginar a simple vista, pero tienen unas características especiales. En primer lugar poseen una escama ocular: una membrana que envuelve al ojo y que cambian en cada muda. Cuando se acerca el momento de mudar, esta se suele poner de un color blanquecino, lo que ha creado en ocasiones la falsa creencia de que son ciegas. De hecho en algunos casos es todo lo contrario: las serpientes que viven en árboles tienen un gran desarrollo de su visión para poder capturar a sus presas. Algunas tienen incluso pupilas horizontales para aumentar el campo de visión, puesto que los ojos de las serpientes no tienen movilidad.

En algunos casos además tienen una “visión térmica”, como si llevaran unas súper gafas de espías incorporadas con las que detectan el calor. Es el sexto de los sentidos de las serpientes. Esto lo consiguen mediante las cavidades termorreceptoras. En este vídeo en el que una cacabel de los bosques sale a cazar podéis verlo mejor:

Sin embargo, para la mayoría de las serpientes son los sentidos químicos (gusto y olfato) los más utilizados para cazar. Además de las áreas olfativas normales de la nariz (no demasiado desarrolladas), existen los órganos de Jacobson, en el cielo de la boca, que están cubiertos con tejido olfativo con muchas terminaciones nerviosas. La lengua bífida que se agita en el aire, recoge las partículas de olor y las mete en la boca, llegan así a los órganos de Jacobson y es interpretado el olor.

Respecto al sentido del tacto son bastantes sensibles, están inundadas de receptores táctiles que les permiten identificar cambios en el entorno. Recordemos que a partir de las vibraciones del suelo pueden obtener mucha información.

A pesar de la mala fama que tienen, no están esperando en el campo escondidas para atacarnos, esto son falsos mitos. De hecho si vamos por el campo y nos cruzamos con alguna, si no intentamos atraparla ella misma se irá, puesto que si no se sienten amenazadas no tienen por qué atacarnos. Del mismo modo si entran en casa, podemos con cuidado sacarlas si sabemos como hacerlo (con una simple percha podemos inventar un gancho para ayudarnos a moverlas con cuidado), y en caso de no saber cómo sacarlas siempre existe la posibilidad de avisar a las autoridades. En cualquier caso siempre es mejor intentar buscar la forma de que se vayan ellas, si no se sienten amenazadas no intentarán atacarnos, sólo buscan su espacio, y nuestras casas están construídas en su campo.

 

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