Malasia, el conflicto por el último territorio Natural – de María Marcos Vicente

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Artículo  escrito por María Marcos Vicente, una de las ganadoras del primer premio del concurso de divulgación. Fotos de la misma autora.

 

La naturaleza no puede ser destruida. Nos ha demostrado muchas veces, que es capaz de recuperarse o crear nuevas adaptaciones y conexiones. Hace millones de años cayó un meteorito, y la naturaleza, siguió su curso. Sólo necesita años para recuperarse. Siempre lo hace, y siempre nos sorprende.

Lo que sí es cierto, es que la especie humana, se está encargando de acelerar un proceso de drástica manipulación de los ecosistemas. Nuestro exponencial crecimiento poblacional, junto a la codicia caótica de los recursos naturales, está poniendo en jaque mate a muchas especies únicas y exclusivas, de muchas partes del mundo. Y como ejemplo, os quiero poner a Malasia.

Los cambios en los ecosistemas, producidos en estos últimos escasos 50 años, está causando conflictos, entre las últimas especies refugiadas en el último territorio más Natural, y los lugareños más próximos a estos.

Hoy en día la humanidad esta llevando a muchas especies a la extinción y sin darnos cuenta, con la indiferencia que caracteriza a esta sociedad, podemos decir que incluso podremos llegar a aniquilarnos a nosotros mismos.

La degradación ecológica, no es lo mismo que la escasez de recursos. Los recursos que la humanidad dispone aumentan constantemente y es probable que continúen haciéndolo. Seguramente que en el futuro seamos capaces de conseguir el control de nuevos materiales o fuentes energéticas, pero mientras tanto, simultáneamente, estamos destruyendo lo que queda del hábitat más natural de nuestro Planeta, y en consecuencia, llevando a la extinción a la mayoría de las especies, que convivían en sus espacios naturales.

Os cuento, a finales del siglo XIX, Maxwel, describió desde su barco de vapor en el estrecho de Malacca, Malasia, a la península, como una inmensa extensión de bosques impenetrables. Esos bosques vírgenes desconocían, lo que se avecinaba, con tal nuevo descubrimiento por nuestra especie.

Los pequeños claros, hechos en aquel entonces, por el hombre, eran manchas insignificantes, que los humanos hicieron con dificultad, y que el bosque tropical recuperaría tan pronto como el interés humano disminuyera.

Pero las semillas de la destrucción se sembraron en 1877, cuando se plantaron las primeras plántulas de caucho, en el estado de Perak. El caucho se hizo necesario para el aislamiento eléctrico y los neumáticos de automóviles. En 1911, casi 500,000 acres de bosque fueron talados para el cultivo de caucho.

Marxwell, partió para Inglaterra en 1926, y aún dominaba el paisaje boscoso desde la costa, pero en otros 50 años, la balanza se vería afectada.

Un 40% de la superficie terrestre de la península de Malasia, fue sometida a la tala comercial. Arrinconando en pequeños relictos, a las especies más emblemáticas, entre otras, comenzando así, la lucha por el espacio más natural.

Y fue entonces cuando llegó, la palma aceitera (Elaeis guineensis). Para la producción del aceite de palma. Que tomó el relevo al caucho, teniendo tanto éxito, que pasó a ser el principal cultivo de plantación del país.

La mayoría de los bosques de tierras bajas, costeros y de manglares fueron reemplazados por ciudades, puertos, plantaciones y centros turísticos. La población humana creció, pasando de menos de un millón a unos 20 millones de habitantes. Y los bosques, pidieron a gritos protección humana para su propia existencia.

Así fue cuando se estableció el primer Parque Nacional, el Taman Negara, en 1939. Y le siguieron pequeños parches en el mapa, formando en la actualidad más de 30 Parques Nacionales, entre otras tantas reservas o áreas protegidas. Todas ellas, amenazadas en sus límites, por plantaciones, urbanizaciones, entre otras amenazas humanas.

La fragmentación del territorio, limita la vida de la fauna salvaje de este país, impidiendo la libre disponibilidad y conexión entre las zonas naturales.

Y es aquí, donde comienza el conflicto.

El conflicto entre los seres humanos y la vida silvestre.

Esta interacción, ha afectado a las actividades diarias de ambos lados. E influye, indeseablemente, en la vida socio-económica y cultural, de las poblaciones cercanas a estos espacios naturales, que luchan por la posesión de los últimos espacios más naturales.

A través de la síntesis de varios estudios de investigación y muestreos, presentados durante International Science and Nature Congress (ISNaC) y publicados en Malaysian Naure Society, os voy a mostrar el estado al que se enfrentan varios mamíferos emblemáticos, y sus penurias para sobrevivir en un medio tomado por los humanos.

La selva tropical de Malasia es muy diversa y muy rica, con diferentes ecosistemas y especies únicas y exclusivas, sólo encontradas en este país.

Tres factores principales han hecho que la población de la vida silvestre disminuya y son, la destrucción del hábitat, la deforestación y la caza excesiva. La destrucción del hábitat es el efecto de la urbanización, la deforestación y el desarrollo industrial (Abdullah y Hezri, 2008)

Los casos de conflicto entre humanos y la fauna salvaje, aumenta anualmente en Malasia (Goldthorpe y Neo, 2011). Hay dos factores principales que causaron el conflicto, que son factores de empuje y tracción (Saaban et al. 2011).

El factor de empuje, ocurre cuando el hábitat de la vida silvestre es destruido por humanos para la urbanización u otras actividades económicas. Las actividades de caza excesiva también hacen que la vida silvestre se sienta insegura para permanecer en sus propios hábitats.

Los factores de atracción, ocurren cuando la vida silvestre misma, se entromete en las área humana, debido a que son atraídos por los cultivos agrícolas o la fácil disponibilidad de alimentos, a través de los desechos humanos.

Tigre, elefantes, cerdos salvajes, macacos, pitones, osos solares, lagartos monitores de agua o insectos tropicales, son animales silvestres que han sido atacados con frecuencia en Malasia (Chua et al. 2005)

Todas estas especies están caracterizadas en la categoría de en peligro de extinción. El estado de conservación de una especie de vida silvestre se puede identificar utilizando la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. El objetivo principal de esta Lista Roja de la UICN, es identificar aquellas especies que se enfrentan a un alto riesgo de extinción global y también determinar el patrón de población a lo largo del tiempo, como la tasa de crías y las nuevas amenazas (Vie et al., 2008)

En el Norte de Malasia, Kelantan, justo en el borde con Tailandia, se registran conflictos entre los seres humanos y la vida silvestre, con frecuencia. Es un área con muchos ríos alrededor, que suministran el agua que tanto necesitan las plantaciones agrícolas como el caucho, la palma aceitera, arroz, frutas y así como la cría de ganado (Ahamad, 2014)

Hoy, el desarrollo en esta zona, ha aumentado tan drásticamente, después de que se abriera una Universidad en Jeli. La urbanización se ha adentrado, con el permiso del Departamento de Tierras y Distritos, hasta dentro del área protegida, que rodeaba a esta pequeña ciudad.

Es por esta razón, que el Departamento de Vida Silvestre y el Parque Nacional de Jeli, registra de forma habitual intervenciones por la aparición de lagartos de agua, jabalíes, tigres, serpientes, elefantes, osos solares, macacos, insectos venenosos y otros como perros salvajes, pitones y cabras salvajes (Awang, 2015). El caso más alto está dominado por jabalí, Bearded Pig, (Sus barbatus), que se adentra con frecuencia en las áreas de cultivo.

Estamos de acuerdo, en que los organismos de conservación de fauna silvestre deben estar familiarizados en gran medida con la idoneidad social, para mejorar la comprensión y el conocimiento del público, con respecto a los esfuerzos de conservación.

En las encuestas, realizadas en estas zonas de conflicto, se ha detectado a partir de los datos concluyentes, que los aldeanos tienen muy pocos conocimientos, del beneficio que les supondría unirse a las actividades de prevención de conflictos, y llevar a cabo actividades más sostenibles, a la vez que incrementar la economía de la zona, a través del desarrollo del ecoturismo.

La población local, puede crear un entorno propicio para el ecoturismo. Teniendo en cuenta que, la gente de países extranjeros, especialmente Europeos, buscan captar en sus cámaras, esa fauna tan carismática para ellos, y tan común para los malayos.

Uno de los ejemplos, con cierto nivel de éxito, es la mega-fauna que se puede apreciar en ciertos Parques Nacionales, Centros de Rehabilitación o Reservas en Semilibertad, como es el caso de los orangutanes o los monos probóscide. Su presencia atrae a los visitantes, y fomenta la conexión y la pasión por los mismos. Los visitantes, habitualmente, quedan satisfechos cuando realizan estos avistamientos, y con una divulgación adecuada, son concienciados y sensibilizados, sobre la situación de estos, produciendo se un efecto en cadena, ya que ellos mismos servirán de divulgadores en sus entornos cercanos, cuando regresan a su vida diaria en sus países de origen. Y además, han ayudado a las población local, a vivir de su entorno, propiciando un ecoturismo responsable.

La situación del tigre malayo (Panthera tigris jacksoni) es muy conocida por los conservacionistas en Malasia. Su declive es motivo de gran preocupación para muchas personas sensibilizadas con la vida silvestre, muchas de las cuales, han expresado su disgusto por la falta de atención a esta especie. La causa del declive es obvia, la caza furtiva, que se realiza para satisfacer varias demandas. Los huesos de tigre, tienen una gran demanda en la medicina tradicional china. El tigre, también es saqueado por su carne por los lugareños. Y es más vulnerable en áreas accesibles. Es difícil imaginar, que los cazadores furtivos extranjeros vivan literalmente en el Taman Negara, un área protegida. Más de cincuenta personas fueron arrestados en el último año. Fueron procesados y supuestamente, sentenciados a prisión. Se sabe que la caza furtiva está localizada por lugareños. Pero los cazadores furtivos extranjeros, son mucho peores que los locales, debido a la disponibilidad de sus medios.

Se estiman que sobreviven unos 500 tigres en la península de Malasia. La verdad es que, la cantidad es mucho menor, según la ONG MyCat Malaysia. Las reservas naturales están fragmentadas por carreteras y rodeadas por la agricultura, plantaciones y las comunidades humanas. El tigre es una especie que necesita grandes extensiones. Y a menudo se ven imágenes como la reciente, captada el 18 de Julio 2019, en Bukit Steel, en Terengganu, donde dos tigres, diambulaban por las carreteras próximas, ante el asombro de la población del lugar.

Pero el destino de estos felinos está sellado, si no se le proporciona una protección adecuada. A pesar de todas las dificultades que les hemos impuesto, como las trampas que causan una gran mortalidad, entre las anteriormente mencionadas, el tigre malayo, ha sobrevivido en estos lugares protegidos. Y el motivo de su ardua supervivencia, es la ventaja de su alta tasa de reproducción, con un periodo de gestación corto y el gran tamaño de sus camadas. Pero a medida que les cercamos su espacio, su situación se va complicando. Se sabe que el tigre se alimenta de los monos como los macacos o los cerdos salvajes. Estas son especies, que se adentran, debido al afecto de atracción, en las áreas humanas. Lo que es lógico, que la búsqueda de alimento, mueva a estas a acudir, en donde sus presas se encuentran.

El aumento de la visibilidad del tigre en estas áreas, provoca la creencia en la población malaya, de que el tigre está en aumento, pero esto, no es cierto. El tigre, sólo busca, su alimento y su espacio natural.

La protección otorgada a esta especie, en las zonas protegidas, debería extenderse a todo el conjunto del país, si no queremos presenciar otra extinción en menos de cinco años, que es lo que los expertos estiman.

Malasia es el hogar de 25 especies de primates. A parte de ser presas de especies como el tigre, los primates funcionan como un agente de dispersión, para mantener la condición de salud y la sostenibilidad de los bosques. (Estrada et al. 2017)

De repente, la población humana, simplemente aumentó, sin tener en cuenta el aspecto salvaje de alrededor. La privatización de zonas que rodean a Parques Nacionales y Áreas Protegidas, ha provocado un cambio en la ecología y comportamiento de muchos de ellos. (Nijman y Meijaard, 2012)

Por ejemplo, el mono de hoja de plata o también conocido como lutung plateado (Trachypithecus cristatus) es uno de los primates de tamaño medio de cola larga, que se encontraban comúnmente en los manglares a lo largo de las costas, así como en los bosques próximos del interior.

Sin embargo, las continuas presiones del desarrollo y la deforestación, han provocado que la población se adapte y se habitúe a la presencia humana. La población en el Parque Natural de Kuala Selangor (Min Pui, 2017), o en el Parque Nacional de Bako, en Sarawak, sirve como un buen ejemplo, en el que el hábitat natural se está reduciendo, lo que hace que estos primates, se muevan e interactúen con el humano.

Esta atracción entre los diferentes grupos de primates, se convierte eventualmente en nuevos conflictos si no se monitorean. Esta otra especie, también catalogada como en peligro de extinción, sirve de deleite para los visitantes del país, provocando el aumento de actividades turísticas, alrededor de esta especie. Pero en términos de conservación, la gestión de estos Parques Nacionales, debería exigir una atención especial, si queremos seguir deleitandonos viéndolos, durante más años. La actividad diaria de estos monos tan especiales, está siendo modificada, por la interacción turística a la que están siendo sometidos. La observación de la vida silvestre, debe realizarse con la mínima interacción posible, para no afectar en sus comportamientos.

La fragmentación de los bosques, y el desarrollo continuo alrededor de estos, ha llevado también, a la modificación de sus hábitos de otra especie comúnmente visible en Malasia. Un estudio (Chatpiyarphat et al. 2013) muestra como los macacos de cola larga, (Macaca), no se encuentran ya durante los muestreos, dentro de los bosques, que era su hábitat habitual. Ahora, estos macacos, se encuentran en gran abundancia a lo largo de los senderos, frecuentados por los turistas, o en las playas y resorts, donde encuentran fácilmente, provisiones de alimento, debido a nuestros desechos.

Gracias a su capacidad para sobrellevar bien los hábitats alterados, y su dieta omnívora variada, que incluye frutas, hojas, mariscos, cangrejos, y ahora sobretodo, los productos alimenticios proporcionados por humanos, a M. fascicualris, se la considera, como la especie de primate más exitosa en el Sureste Asiático (Chatpiyarphat et al, 2013)

El hábitat natural de estos macacos de cola larga, siempre ha sido de amplia gama, donde incluían manglares, bosques primarios o secundarios, pantanos de agua dulce o pantanos de turba. Pero ahora, sólo los encontramos en áreas agrícolas, asentamientos humanos, áreas recreativas y atracciones turísticas. Siendo considerados por los habitantes del país, como una plaga más, a combatir.

Suelen tirar los restos de alimentos que los visitantes depositan en las basuras, y cada vez se muestran más confiados ante nuestra presencia, provocando algunas agresiones a humanos, que suelen ser arañazos o mordiscos, lesiones no graves, sí, pero si no se toman precauciones podrían provocar la transmisión de enfermedades. (Jones engel et al. 2005)

Esta información es muy importante para mitigar las interacciones humanas de macacos y para implementar estrategias adecuadas de manejo de la conservación de primates, educando al público sobre los primates silvestres y aumentando la conciencia sobre la importancia de mantener su comportamiento original con medidas simples, que incluyen no alimentar a los monos y preservar sus hábitats naturales.

Es innegable que, los elefantes (Elephas maximus) ahora están extintos en muchas de las zonas, en las que antes eran habituales, en la península de Malasia. Este es el resultado de un proyecto que se inició en 1972 para proteger la palma aceitera, de la destrucción de los elefantes hambrientos.

En la Península Malaya habitan aproximadamente 1500 elefantes salvajes que, en menos de dos generaciones, han visto la mitad de su hábitat sustituido por caucho, palma, y otros usos del suelo. Esto ha llevado a una drástica reducción de la distribución de la especie, y un aumento del conflicto hombre-elefante. En los últimos 40 años, la gestión del elefante en Malasia se ha basado en la translocación de elefantes desde zonas de conflicto a zonas protegidas. Trabajo realizados por MEME (The Management & Ecology of Malaysian Elephants)

Lo único que cambió, desde 1972, es que los defensores de esta especie, han hecho oír el llanto de estos animales, al gobierno en cuestión, no permitiendo matar más elefantes. Pero se generó otro problema, y muchos naturalistas han expresado su preocupación, y tristeza. Y es el uso, como atracción turística de estos supuestos santuarios para elefantes.

La última especie a la que quiero hacer mención, es una muy poco conocida, extraña y curiosa, como todas. Se trata del tapir malayo, (Tapirus Indicus). La ventaja que ha tenido el tapir, es la falta de demanda de él como fuente de alimento y la falta de interés por parte de los exportadores de animales ilegales. El autor de este estudio, cree que esta, es la razón principal por la que la especie ha sobrevivido mejor que ninguna otra en sus típicas y escasas área de distribución. (M.K.Khan, 2018)

Aún así, no esta libre de conflictos y amenazas humanas. Las mortalidades recientes de tapir, son producidas por accidentes de tráfico y en los últimos años, fueron las más alarmantes y frecuentes. El animal suele ser comúnmente visto en las aldeas y, por lo general, corren el riesgo de caer en pozos o de estancamientos de lodo y deben ser retirados. El tapir, ha perdido la mayor parte del hábitat natural y se ve obligado a salir del bosque para buscar alimento.

En las limitaciones de la jungla, suelen implantar conjuntos de alambres de acero, para mitigar la presencia de los cerdos salvajes, lo que pasa, es que el tapir, también suele quedar atrapado y sus patas son amputadas. Esto sucede de forma habitual. Y supuestamente, es una especie totalmente protegida.

Así que, tanto en la Península de Malasia, como en la isla de Borneo, parte también perteneciente a este país, ha experimentado en los últimos años, una tremenda deforestación y degradación de los bosques, debido a la expansión de las actividades agrícolas, la conversión de bosques en las plantaciones de madera de palma y la tala de árboles descontrolada.

Se espera que esta tendencia de uso de la tierra, continúe, influyendo en la distribución de muchas especies de vida silvestre. Estos parches de bosque fragmentado, se mantienen como áreas protegidas donde muchas especies, de gran importancia para la conservación, pueden buscar su último refugio natural. Pero, la protección de estos últimos refugios naturales, debe ser rígida para ser efectiva y debe ser continua. Los agentes del orden público deben saber dónde están los protegidos y protegerlos en consecuencia.

En verdad, la amenaza humana, no cesa, y el acorralamiento de los espacios más naturales, provoca la limitación del libre movimiento de estas especies mencionadas, como otras tantas, que desgraciadamente están sufriendo la misma suerte. Además de la modificación de sus comportamientos.

Nunca antes la paz ha sido tan generalizada, en nuestro mundo. Pero existe una guerra en cubierta. Una guerra silenciosa. Una batalla, que los humanos, están ganando. La destrucción de los hábitats naturales, y la degradación ecológica, que esta llevando a la extinción aquellas especies que convertían nuestro Planeta, en un lugar biodiverso.

Este desorden ecológico que estamos creando, junto con el calentamiento global, la elevación del nivel de contaminación en los océanos y la plastificación de nuestros medios, pueden hacer que nuestro Planeta Tierra, empiece a ser menos acogedor también para nuestra especie. E incluso poner en peligro nuestra propia supervivencia.

Suerte, que ante viento y marea, existen personas concienciadas que luchan por proteger y dar voz, a lo que está sucediendo. Y esperemos, que cada vez seamos más, para poder parar los pies, a este caótico desarrollo en el que estamos inversos.

 

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA.

 

  • Davison G.W.H y Zubaid Akbar. 2007 Vertebrates. The status of mammalian Biodiversity in Malaysia.
  • Khan, M. K 2012 The Malayan Elephant. Malaysian Palm Oil Council, Malaysia.
  • Khan, M.K 2016 The state of large wild animals in Peninsula Malaysia.
  • Albert, A. McConkey, K. Savini and Huynen. M.C 2014 The value of disturbance and tolerant cercopithecine monkeys. Biological Conservation.
  • Abdullah, S.A and Hezri 2008 From forest landscape to agricultural landscape in developing tropical country of Malaysia. Environmental Management.
  • K, Ismail A. and Amir, A 2012 Human Macaque Conflict and Pest Behaviors of long tailed macaques . Tropical Natural History.
  • Stevens W. E 1986 The Conservation of Wildlife in West Mlaysia.
  • Wikrammanayake and D. Bolze 1999 Where can tigers live in the future? A framework for identifying high priority areas for conservation of tigers in the wild. Uk.

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