MI ZOO BRUTAL

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Hola! Me gustaría dedicar el primer post que escribo para el blog de Brutal a algo en lo que he estado trabajando más de cuatro años: a los centros de fauna salvaje en cautividad (zoológicos, reservas, centros de rescate…).

Como ya habréis leído en la sección sobre mí, comencé trabajando en este tipo de centros, aunque a día de hoy sería imposible que encajara en alguno de ellos, o al menos no si siguen funcionando de la misma forma. La ley 31/2003 de 27 de octubre de 2003, de conservación de fauna silvestre en los parques zoológicos, aplicada actualmente, exige un plan de conservación y un plan de educación a este tipo de centros que le de sentido a tener unos animales en cautividad. SI esto fuera así realmente no veríamos en los zoológicos animales que no estén en peligro de extinción o al menos no se reproducirían. Si esto realmente se aplicara, todos los centros se deberían dedicar a reproducir especies en peligro, intercambiando ejemplares con otros centros y por supuesto elaborando un plan de reintroducción en sus hábitats.

Es por esto que no estoy en contra de los zoológicos, realmente a día de hoy existen muchos animales salvajes fuera de su hábitat que si cerráramos todos los zoos no podríamos reintroducir y no tendríamos donde alojar. Por ello son necesarios los centros de rescates y zoológicos. Por supuesto si de mi dependiera no habría ningún circo con animales, ni se utilizarían en rodajes o para la simple exposición, puesto que iría en contra de la ética defendida por Brutal.

Siguiendo esta lógica ya le habríamos dado a los zoos dos funciones muy importantes: conservar la fauna, y proteger a los animales que por desgracia (tráfico ilegal por ejemplo) llegan a lugares (o manos) inadecuadados. Si a esto le añadimos la divulgación científica y proyectos educativos que ayuden a concienciar a todas las personas que los visiten tendríamos (de forma muy resumida, claro) un zoo ideal, mi zoo brutal.

Sin embargo aún no conozco uno cuyo fin sea éste, y no creo que la culpa en muchos casos sea de los zoos, puesto que incluso el equipo que lo forman muchas veces peca de desconocimiento o simplemente tienen que encontrar una fórmula rentable para mantener a los animales y a los trabajadores. Incluso me atrevería a decir que existe una mayor responsabilidad en las administraciones y la legislación, puesto que como se indica en la ley, existen unas inspecciones en las que se deberían controlar estos aspectos.

No creo que la solución sea cerrar los zoológicos, llegar a sus puertas con antorchas y ganas de destruirlo todo, sino asegurar que trabajen por la conservación, la educación, y la protección de la biodiversidad, teniendo como meta algún día conseguir que no sean necesarios.

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