¿QUÉ ES CITES?

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La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, conocida como CITES, establece una red mundial para controlar, como su propio nombre indica el comercio internacional de especies amenazadas. No sólo controla el comercio de una especie en cuanto a un animal vivo, sino a cualquier derivado: animales y plantas vivos o muertos, alguna de sus partes (pieles, caparazones, semillas, extractos de perfumería, etc).

El Convenio CITES fue firmado en 1973 por 21 países, y España se adherió en 1986. Según este convenio, cada país hace un control del número de individuos que pueden salir de sus fronteras según en el estado de amenaza que se encuentre una especie. En España existe una comisión encargada de esta evaluación y además existe otra a nivel europeo. Este Convenio no es estático, esto quiere decir que requiere de renovación porque las especies pasan por distintas amenazas conforme pasa el tiempo. Por ello existen dos órganos internacionales que permiten la continua revisión: la Conferencia de las Partes, órgano superior del Convenio, reúne a todos los Estados Contratantes del Convenio (países Parte o Partes) por lo menos una vez cada 2 o 3 años en sesión ordinaria y la Secretaría del Convenio CITES, administrada por las Naciones Unidas, actúa como agente de enlace para los intercambios de información entre los distintos Estados y con otras autoridades y organizaciones. Así la última actualización del convenio que tenemos es de 2017.

CITES presenta tres apéndices: I, II y III (también denominados comúnmente A, B y C) que se diferencian según el riesgo de extinción que sufren las especies. El Apéndice I incluye las especies más amenazadas (tigre, pingüino de Humboldt), el II incluye especies no en peligro tan crítico, y el III especies con menos amenazas. No todas las especies se encuentran catalogadas dentro del convenio CITES, por tanto todas las que ya están se encuentran en un peligro real de extinción ya sea en mayor o menos grado.

Asociaciones y organizaciones en favor de la protección de los animales, luchan en cada posible renovación del convenio que las especies a las que protegen sean catalogadas en un apéndice de mayor grado de amenaza. Esto beneficia a la especie en extinción debido a que pertenecer a un apéndice I supone un mayor número de restricciones a la hora de comerciar con ella y más control a la  extracción de los animales en libertad.

Este convenio no garantiza la erradicación del comercio ilegal y tráfico de animales (aunque lo penalice), sólo regula el comercio legal, por ejemplo el intercambio de individuos en programas de conservación de zoos. Por otro lado en España es posible que un particular tenga un animal de apéndice I en casa siempre que cumpla con los requisitos legales, es decir es posible tener un pingüino de Humboldt o un tigre, aunque sea una locura y una burrada, en casa mientras cumplamos los requisitos legales. Es por ello que no podemos basarnos sólo en CITES para regular y controlar los cientos de animales que llegan por tráfico ilegal a nuestro y otros países con todo lo que ello supone y sería necesario bajo mi punto de vista hacer una ley más restrictiva en este sentido.

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