LA SABANA AFRICANA LUCHA POR SOBREVIVIR

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Las sabanas son grandes llanuras, sin apenas árboles, solo pasto formado por gramíneas que se encuentra en zonas tropicales y subtropicales. En ellas habita una gran diversidad de animales que en su conjunto forman un ecosistema que es capaz de autorregularse por sí mismo sobreviviendo normalmente a los cambios naturales que puedan darse en el medio.

La sabana africana, hogar de grandes mamíferos como elefantes o leones, y grandes grupos de herbívoros como las cebras, está desapareciendo a pasos agigantados, y se debe no a cambios naturales sino provocados por la intervención del ser humano. Sobre todo en una zona de África oriental (en países como Kenia o Tanzania), la naturaleza tiene ideado un complejo funcionamiento de los sistemas naturales que mantiene el equilibrio de las especies, gracias la situación geográfica o las distintas condiciones climatológicas que caracterizan el paisaje. Pero a partir del imperialismo este equilibrio comenzó a peligrar.

Según muestra un estudio de la Universidad de York publicado en la Royal Swedish Academy of Science la sabana desaparece a pasos agigantados, a una velocidad de la que no somos conscientes. L@s investigador@s analizaron 5.000 años de la historia ambiental y como resultado obtuvieron que el comercio del marfil y el imperialismo británico fue el principio de la situación crítica actual.

Foto de @pauli.diaz.lillo @apedalesafrica

Durante el imperialismo, los británicos expulsaron a los pastores nómadas de sus tierras, los masái, quienes perdieron hasta el 60% del territorio, entregado a colonos que construyeron ranchos y comenzaron con una ganadería intensiva diferente a la tradicionalmente sostenida por los masái. Con esta pérdida de territorio, la muerte de gran cantidad de ganado por enfermedades y otras adversidades, muchos han abandonado ya su actividad ganadera y en muchos casos pasan a una actividad agrícola, para la que primero hay que quemar literalmente el ecosistema africano, aunque actualmente ya esté prohibido la quema para despejar zonas de cultivo.

Además, estando en un clima y unas condiciones como las de la sabana africana existe un recurso importante para cualquier ser vivo: el agua. De forma natural en la sabana habitan multitud de animales, grandes manadas de ñus, gacelas, cebras, y otros herbívoros son capaces de sobrevivir con el agua que el paisaje les aporta. Sin embargo con la explotación agrícola, los humedales que eran cruciales para la supervivencia de los animales se convirtieron en cruciales para la producción agrícola, con lo que se reduce de nuevo las posibilidades de obtener recursos para la vida salvaje.

Otros dos últimos factores terminaron de sentenciar al ecosistema: la obtención de recursos mineros en algunas zonas de África, y la caza de animales ya sea para obtener el marfil en caso de los elefantes, o la obtención de un trofeo como en el caso de los leones. Aunque de esto ya os he hablado en otros post anteriores ampliamente.

A día de hoy existen más problemas que la hacen peligrar, pero deriva de todo lo citado anteriormente. Las especies sin recursos se ven amenazadas a la extinción, las industrias como la alimentaria aumentan el proceso de desaparición de la vegetación en busca de terrenos para la explotación agrícola, la caza ilegal de especies acelera la extinción, y los conflictos entre poblaciones humanas y animales pone en peligro a las segundas.

El profesor Robert Marchant, coautor del estudio que antes os nombraba, opina que “Hay que ver todas estas interacciones climáticas, animales y humanas en un solo conjunto de datos para tener una idea realista de cómo impactan los unos en los otros. Con mucho, el mayor impacto en el paisaje, tanto en el pasado como en la actualidad, es la actividad humana“. Aunque no parezca algo lejano, los recursos que se obtienen de estas zonas no son para sostener a las poblaciones locales, sino que sostienen también en muchos casos a las industrias de las que somos consumidores en Europa. Por ello, incluso desde nuestro sofá, tenemos parte de responsabilidad y por tanto podremos hacer algo al respecto.

En muchos casos, ya sea en los workshops, en algún coffee talk, por instagram o email, me escribís futur@s veterinari@s o biólog@s que estáis buscando en qué especializaros para poder trabajar con fauna salvaje. Creo que la situación actual no lleva a especializarse tanto en una especie concreta, sino que deberíamos comenzar a entender que la naturaleza es un equilibrio en el que intervienen muchos elementos, y quizás deberíamos empezar a entender los ecosistemas sin aislar al individuo de su entorno y buscar soluciones incluyendo realidades como las poblaciones humanas.

 

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