¿PARA QUÉ SIRVEN LAS EGAGRÓPILAS?

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Una egagrópila es una bola de restos de alimentos que las aves carnívoras no pueden digerir y acaban regurgitando. Cuando las rapaces cazan una presa, suelen ingerirla por completo, por tanto a su estómago llegan plumas, pelos, huesos, incluso garras… todo esto sería muy difícil de digerir y le supondría un gran gasto de energía, además de posibles complicaciones digestivas.

Aunque el aparato digestivo varía según la especie, en general en las rapaces el alimento pasa rápidamente del buche a la molleja. En esta parte del digestivo, gracias a potentes músculos pueden separar la parte del alimento que puede continuar la digestión, y cuál formará un bolo que será expulsado: la egagrópila. Las aves no poseen dientes, y en su lugar, gracias al fuerte músculo que forma la molleja y las “piedrecitas” que contiene, pueden triturar la comida antes de seguir con la digestión.

Para los estudios ecológicos y ornitológicos estas egagrópilas son muy importantes: si las encontramos en el campo nos sirven para identificar tanto la presencia de una rapaz, como el tipo de alimento. Con el tipo de alimento además de conocer las dietas podemos averiguar qué otros animales (roedores, pequeñas aves, etc) viven en esa zona, incluso podríamos hacer estudios de la población relativa de estos. Por ejemplo: si encontramos en la egagrópila de un búho restos de ratón podremos saber que en esa zona viven ratones, y según la cantidad y proporción podremos comparar su población respecto a las otras presas que había ingerido. Además durante el año va variando la dieta, tanto por disponibilidad de presas como según indican algunos estudios por cantidad de grasa necesaria.

Si vais al campo y encontráis una egagrópila (cuidado, no se pueden confundir con excrementos de mamíferos) como recomendación si os gustan las aves os esta guía no os puede faltar: Guía de identificación de huellas y señales de las aves de España y Europa.

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