VIRUS EN LOS LEONES DEL SERENGUETI

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Mucho tiempo se consideró que las poblaciones que viven en grupos pequeños y en espacios distintos era menos vulnerables a la expansión de enfermedades, puesto que no entran en contacto con otros individuos y aparentemente están más alejadas de posibles infecciones víricas, aunque una vez es infectado un virus es más fácil su propagación interna.  Sin embargo, en muchas especies que viven en grupos (aves, lobos, roedores, o como el caso que veremos: leones) las manadas conviven con algunos individuos que son nómadas, y que pueden desplazarse de un grupo a otro, por lo que si se infectan durante un brote pueden convertirse en “superpropagadores” si tienen muchos contactos.

En un artículo publicado en 2010, extrajeron información de 22 años de los 45 que duró un estudio sobre las poblaciones de leones del Serengueti. Los leones viven en manadas pero muchos machos jóvenes pueden abandonarla para formar la suya propia o machos alfas que han sido sustituidos por otro más joven pueden verse obligados también a abandonarlas, convirtiéndose en posibles factores de transmisión de enfermedades. Por otro lado varias manadas pueden llegar a interaccionar para colaborar entre ellas en la defensa del territorio o la caza, por lo que otro modo de propagación sería la interacción directa entre dos manadas, aunque esto no es tan habitual.

Las redes e interacciones dentro de una manada ya habían sido ampliamente estudiadas, pero no tanto entre distintas poblaciones. En el estudio comprueban que existen una red de conexiones entre todas ellas, lo cual tiene sentido si pensamos en que es necesaria la variabilidad genética. Según el estudio, algunos individuos son “nodos” de contacto entre varios individuos o manadas. De este modo cualquier león escogido al azar de cualquier manada está conectado a otra manada a través de varios nodos.

Tras analizar estas interacciones, crearon un sistema para hacer una simulación de cualquier virus, y como resultado se obtuvo que las infecciones no se propagaban mucho más rápido por el movimiento de los nómadas, sino por la interacción directa entre manadas. Los nómadas sólo representan del 5 al 10% de las transmisiones. El impacto de los nómadas aumenta a medida que el período infeccioso se alarga. Esto contradice lo que en un principio se podía pensar. Los nómadas suponen una variabilidad genética, no un peligro para la transmisión de virus.

Teniendo en cuenta que la población de leones ha descendido un 90% en los últimos 75 años, cualquier estudio que ayude a conocer las enfermedades que pueden afectarles y su transmisión, así como la dinámica de sus poblaciones puede ayudar a mejorar los planes de conservación y a preservar una especie tan amenazada.

 

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