PANGOLÍN: DE CURA A ENFERMEDAD

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Estos días el pangolín, un mamífero de características únicas por las escamas que cubren su cuerpo, acapara portadas de noticias por la expansión del coronavirus. Algunos científicos lo han puesto en el punto de mira como vector que ha hecho que el coronavirus pase desde una especie de murciélago al ser humano. Esto se debe a que el genoma del coronavirus en el pangolín coincide en un 99% con el del que está afectando al ser humano. Sin embargo, los estudios aún no lo dejan al cien por cien claro, ya que parte de la comunidad científica aún no los da por definitivos.

Aunque se está hablando de “el pangolín” en realidad existen ocho especies diferentes de pangolín, aunque una de ellas es la que realmente recibe el nombre de “pangolín chino”. El pangolín, y con esto me refiero a todas las especies, lleva años enfrentándose a su posible desaparición al ser cazado y comercializado. De hecho, así llegó a estar en un mercado, y si finalmente el virus viene de esta especie es el propio ser humano el que ha propiciado la aparición del temido virus.

La estigmatización ahora que se convierte en posible intermediario en el proceso de mutación del virus, no sabemos en qué medida puede afectar a un animal considerado como el que más tráfico ilegal sufre en el mundo. Según datos de WWF sólo entre 2010 y 2015 se han incautado una media de 20 toneladas anuales, ya que no sólo se comercializa con el animal sino con sus escamas.

En Asia se le atribuyen falsos poderes medicinales, de ahi que se comercie con sus escamas.Se le atribuyen poderes curativos para todo tipo de enfermedades, pero esas escamas no son más que queratina… El tráfico ilegal del pangolín no es sólo cosa de China, aunque esta tenga la fama.

El análisis del comercio CITES de las cuatro especies de pangolín asiáticas muestran como el comercio de estas disminuyen a medida que aumenta a partir del año 2000 el tráfico con las cuatro africanas. De esta forma el mercado de especies africanas suple al comercio asiático. Esto no implica que se parara el comercio con las especies asiáticas, de hecho se estima que entre 2001 y 2014 se comerció con unos 17.500 pangolines.

El país que tiene un papel principal en la red global es Estados Unidos, como gran importador directo de pangolines. Inicialmente el comercio del pangolín surge en sus países de origen para ser consumido como alimento, pero la gran comercialización no tiene ese objetivo. En el caso de las especies asiáticas, como ya indicaba, tiene una gran importancia el falso uso medicinal, mientras que en el caso de las especies africanas si existe un gran comercio del animal de todas las formas posibles, incluso para mascotas debido al atractivo exótico que tiene el animal.

La red de comercio liderada por Estados Unidos es global, no estando España fuera de ella. Según los informes de WWF cada año se cree que entran unos 3300 individuos en nuestro país.

Aunque existan “granjas” o criaderos de pangolines, el comercio comienza extrayéndolos en su mayoría de la naturaleza, con todo lo que esto supone para los animales. En el caso de las especies africanas, la cifra de capturas anuales alcanzan el millón, aunque algunos creen que puede alcanzar incluso la cifra de 2,7 millones cazados entre Camerún, la República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Gabón, la República Democrática del Congo y la República del Congo.

A pesar de ser tan codiciados, este animal es aún un misterio en muchos de sus aspectos. Su rareza, al ser un mamífero cubierto de placas, con carácter tímido y actividad nocturna los hacen aún más atractivos. Además, tienen una gran importancia en el ecosistema al ser insectívoros. Sin embargo, corremos el riesgo de perderlo antes de que lleguemos a descubrir sus misterios. Según el mismísimo Attenborough “uno de los animales más entrañables que jamás he encontrado y víctima de un masivo comercio ilegal, principalmente con destino a China”.

 

Fuentes:

Illegal pangolin trade in northernmost Myanmar and its links to India and China

Transnational Organized Crime in East Asia and the Pacific

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