DEFORESTACIÓN MUNDIAL

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El monstruo de la deforestación sigue amenazando los ecosistemas. En 2018, se perdieron alrededor de 12 millones de hectáreas de vegetación en las regiones tropicales. Esto sería lo mismo que unos 30 campos de fútbol cada minuto. A pesar de que los datos de 2018 son mejores que los de los otros dos años anteriores, sigue siendo el año con la cuarta tasa más alta de pérdidas desde que comenzaron los registros en 2001.

Los países (en orden) que más deforestación sufren son Brasil, República Democrática del Congo e Indonesia. Pero ¿Qué ocurre en cada uno de ellos para que la deforestación amenace sus bosques?

En Brasil la deforestación se debe a varias causas, por un lado agricultores y ganadores van ganando terreno a los bosques. No nos imaginemos sólo pequeños agricultores, sino que existen grandes extensiones de tierras que son expropiadas para cultivos de multinacionales. Además, las empresas madereras y de minerales también avanza talando la selva amazónica.

En República Democrática del Congo viven una guerra por el control de la extracción del coltán en minas que arrasan con todo el ecosistema. Esta selva es hogar de especies como chimpancés o gorilas, que se encuentran en grave peligro de extinción, por lo que la desaparición de la selva puede suponer su desaparición.

En Indonesia, la agricultura al igual que en el caso de Brasil va ganando terreno, el más famoso ejemplo de esto sería el aceite de palma. Aunque pueda parecer un ejemplo de algo terrible también podemos usar el aceite de palma como un ejemplo de un impacto positivo: desde que la sociedad se concienció del problema que suponía para los ecosistemas estas plantaciones, cambiamos nuestro consumo de productos dandole preferencia a aquellos que no la tenían. No sé si os habéis fijado pero cada vez más marcas ponen un sello de “sin aceite de palma”, o algunos que antes la utilizaban ahora intentan evitarla y presumir de este cambio.

Esto significa que como consumidores tenemos más poder del que solemos imaginar, por lo que nuestro consumo en nuestra vida diaria puede suponer un impacto positivo o negativo en una selva en la otra parte del mundo.

El cambio climático y la construcción de infraestructuras humanas afecta a todos los ecosistemas de los que hemos hablado acelerando el ritmo de deforestación o dificultando la restauración.

Global Forest Watch ha elaborado un mapa interactivo donde podéis ir comprobando el grado de deforestación en cualquier parte del mundo. Podéis hacer clic en este link para acceder a él y ver con vuestros propios ojos el estado de deforestación actual.

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