Encontrarse con un zorro puede ser una experiencia emocionante, pero es fundamental recordar que somos nosotros los que interferimos en su hábitat. Cuando entramos en su territorio, debemos ser respetuosos y no amenazantes.

Con la expansión de las ciudades, es inevitable que nos encontremos con zorros. Cuando esto ocurre, lo mejor es aprovechar la oportunidad para observar con cautela.

Es crucial seguir el consejo de las autoridades, como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), quienes nos instan a no interferir con la vida silvestre más allá de la observación. Darles comida o refugio puede alterar su comportamiento natural y hacer que dependan de los humanos.

Solo debemos intervenir si encontramos un zorro con problemas de movilidad, herido o enfermo. En tales casos, es importante comunicarse con el SAG, ya que tienen los recursos y el conocimiento para ayudar al animal de manera segura.

Para evitar conflictos entre zorros y perros domésticos, se recomienda mantener a los perros bien controlados en áreas cercanas a la naturaleza. Las jaurías de perros pueden llegar representar una amenaza para los zorros, causando lesiones o incluso la muerte.

En resumen, al avistar un zorro, es esencial recordar no molestarlos, alimentarlos, ahuyentarlos ni intentar capturarlos. Simplemente debemos disfrutar de su presencia y admirar su belleza desde la distancia.

En caso de encontrar un zorro herido o en problemas, siempre es importante contactar con profesionales, como veterinarios o el Seprona, para garantizar su bienestar y su reintegración adecuada en la naturaleza. Los animales salvajes deben vivir en su entorno natural para poder prosperar y vivir plenamente.

En cualquiera de los casos, hay que informar a las autoridades (Seprona) si vamos a coger el animal, puesto que son animales salvajes.

Los zorros son animales omnívoros, y grandes cazadores gracias a que tienen oídos muy sensibles pueden cazar roedores, conejos, pequeños invertebrados, etc al escucharles moverse por la hierba. Además viven de forma solitaria excepto en época de celo y las madres con las crías. Por ello no les suele gustar compartir su comida. A los 10 meses aproximadamente se separan de sus madres y buscan su territorio de forma solitaria.

¿Qué ocurre si tocamos acogemos a una cría de zorro?

Cuando es acogido desde pequeño este queda con una impronta que no le permite volver a la naturaleza directamente. Por eso es importante, que si encontramos una cría, esta no se impronta para no perturbar su ciclo y sea fácil que vuelva a la naturaleza.

Lo importante es tener siempre claro que lo importante es el bienestar de los animales. Los animales salvajes son eso: animales salvajes. Por mucho cariño que les cojamos su lugar es en la naturaleza. Es donde podrán realmente vivir plenamente. Libres.