CUESTIÓN DE OLFATO

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sentido del olfato

Aunque el sentido del olfato es uno de los sentidos principales para muchos animales, está especialmente desarrollado en los mamíferos. Los humanos no somos precisamente un buen ejemplo de ello, puesto que ha sido más atrofiado con la evolución, dejando espacio a la vista.

Un buen ejemplo de olfato si serían nuestros compañeros caninos, un perro puede ser  para algunos olores por lo menos un millón de veces más sensible que el nuestro. Por ello cuando un ser humano conoce a otro lo hace primero por la vista, y un perro lo hará por su olfato.

En cualquier mamífero, las terminaciones olfativas con las que percibimos un olor están localizadas en el fondo de la cavidad nasal, y recubierto por una capa de moco. En este fondo se encuentra un tejido llamado epitelio en el que hay neuronas receptivas de olores. Estas al recibir una molécula de la sustancia que estamos oliendo, se activan e informan al cerebro del animal qué es lo que está oliendo. La nariz como la de los perros, la de un león o la de un lémur están siempre húmedas para mantener este epitelio mucoso y así poder mejorar su captura de olores. Este tipo de nariz se llama comúnmente trufa.

Pero los mamíferos no son los únicos animales ni mucho menos con capacidades olfativas, los insectos dependen en gran medida de este sentido, sobre todo en el caso de insectos sociales, como es el caso de las hormigas. Las feromonas son unos compuestos que liberan y que les sirve de comunicación, modificando incluso el comportamiento de otros individuos. Les sirve también para identificar a los individuos de su misma colonia, y marcar rutas entre el hormiguero y la fuente de alimento. Estas sustancias son captadas gracias al olfato.

Los peces también tiene olfato: aunque pensemos que sólo podemos oler algo que va por el aire, es nuestra visión antropocéntrica la que nos lo hace creer, puesto que los animales marinos pueden oler también, aunque lo hagan de forma diferente a lo que se entiende habitualmente por “oler”. Para ello los peces poseen uno o dos pares de narinas, con las que detectan las sustancias que les sirven para encontrar comida, pareja, reconocer a los de su especie, detectar depredadores o incluso orientarse. 

El órgano vomeronasal (OVN u órgano de Jacobson) del que ya hablé en otro post, les sirve a los reptiles como olfato. En el caso de las serpientes pueden “saborear olores”, puesto que en su propia lengua llevan epitelio con células detectoras de olores.

Respecto a las aves, aunque muchos creen que no tienen capacidad olfativa, se ha demostrado (en este link tenéis un estudio hecho con insectívoras) que puede ser crucial en su búsqueda de alimento y les sirve para detectar igualmente hormonas. Por otro lado, es común creer que los buitres tienen un gran sentido del olfato que les permite localizar sus presas, esto es falso: lo hacen a través de la vista, aunque es cierto que los buitres denominados de “Nuevo Mundo” lo tienen más desarrollado.

En  cualquier caso, y hasta el momento, se considera que los mejores olfatos se encuentran en el grupo de los mamíferos, con ejemplos como el elefante, la rata o el perro.

 

 

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