Tengo un sapo en mis margaritas

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El pasado viernes por la tarde decidí, como hago siempre que puedo, conectar con la naturaleza y arreglar las plantas de mi jardincito. Descubrí hace años que esta es para mí la mejor de las terapias. Estaba colocando bien unas piedras, que sirven de apoyo al ciruelo que plantamos el otro día, cuando algo inmenso saltó de forma veloz hacia mi izquierda. Allí pude ver que se trataba de un sapo, animal que no se ha vuelto a descubrir en estos días, pero que está donde mis margaritas. Cuando me propuse averiguar qué sabían mis hijos sobre los sapos me dijeron dos cosas curiosas. En primer lugar, para ellos «sapo» significa «chivato». «¿Por qué?», les pregunté. No supieron responderme. También dijeron, y esto evidentemente resulta más interesante, que: «Neville tiene un sapo». «¿Quién es Neville?», le pregunté a mi hija. «Neville Longbottom es un personaje de Harry Potter, tiene un sapo que en muchas películas se escapa. Come bichos como arañas. ¿Sabes cómo se llama? Se llama Trevor. Y si quieres también te puedo hablar de El hombre lobo Remus Lupin», me explicó entusiasmada. En casa también me dijeron que hablara del sapo porque es una forma de fomentar la biodiversidad. Voy a ello pues.

Cromo de Harry Potter y mis margaritas

El sapo común (Bufo bufo) es una especie de anfibio anuro de la familia de los bufónidos. Es uno de los anfibios que más abundan en Europa. Tiene el cuerpo robusto y rechoncho, sus ojos son tremndamente saltones, sus extremidades cortas y su aspecto es verrugoso, no muy agradable seguramente al tacto. Muestra unos espectaculares bultos detrás de los ojos en los que se hallan las glándulas parótidas. Cuando se siente amenazado segrega una sustancia tóxica muy urticante que puede provocar irritaciones de piel. 

La reproducción del sapo es ovípara. Los huevos son depositados en el agua en forma de cadenas gelatinosas donde luego nacen las larvas que se transformarán en pequeños renacuajos. Los renacuajos completan la metamorfosis a los dos o tres meses. 

Juvenil de sapo común ibérico, Bufo spinosus (Montseny, Cataluña). Foto de Josep Francesc Bisbal-Chinesta

 

 

 

 

Soy una privilegiada porque se trata de un animal de hábitos nocturnos, así que no es fácil verlo durante el día porque se oculta bajo las piedras o troncos. De noche es cuando busca alimento. En otoño e invierno se entierra bajo el barro hasta que vuelve el buen tiempo. Los insectos son su principal fuente de alimentación, su dieta incluye: saltamontes, hormigas, mosquitos… Parece un animal muy poco exigente en lo que a la comida se refiere, porque su dieta es tremendamente variada. Por ello y por tantas otras cosas, el sapo es muy beneficioso para el ser humano ya que actúa como un verdadero insecticida, ¡pero un insecticida ecológico! Es un animal que está protegido por la ley y al que, junto al resto de sus compañeros y compañeras del reino animal, tenemos que respetar. Respetar a nuestra madre naturaleza y a todos sus animales es respetar nuestros orígenes y formar parte de verdad del maravilloso puzzle de la vida.

Cartel de Naturalea ilustrado por Blanca Martí (@blanca_marti_)

 

Bibliografía

https://www.lavanguardia.com/natural/ecogallego/20200610/481695140527/eres-una-rana-o-un-sapo-consejos-para-aprender-a-distinguir-y-proteger-a-los-anfibios.html

https://www.paleoherpetologia.com/2018/05/bufo-spinosus-sapo-comun-iberico.html

 

Este post está escrito por Suani Armisen, podéis saber más de su trabajo en su web: https://infanciaprimate.wordpress.com

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