El Paso de Drake: el último salto hasta la Antártida

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El cordobés Francisco de Hoces estaba a principios del siglo XVI en el Estrecho de Magallanes. Su objetivo era a las Islas Molucas (Indonesia), que eran ricas en especias y Castilla se las disputaba con Portugal. Vino un temporal que les obligó a desviarse hasta los 55º de latitud sur (eso es muy al sur), y se encontró así con este mar. Puesto que fue el primer europeo en llegar a él, se le empezó a conocer como el Mar de Hoces.

Sin embargo, es más conocido por el Paso de Drake, o Pasaje de Drake. El inglés Francis Drake llegó a él a final del siglo XVI demostrando que Tierra de Fuego no era un continente como se pensaba sino una gran isla. Este nombre es el que se quedó en la cartografía oficial chilena y es el que más se utiliza.

Mapa del Paso de Drake. Ahora mismo estamos en Punta Arenas (Chile) y nos dirigimos a a BAE Juan Carlos I, que se encuentra en las Shetland del Sur.

El Paso de Drake separa el Cabo de Hornos, el extremo más al sur de América, de la Antártida. Por eso es nuestro último paso para poder llegar al continente helado. Son unos 800km que separan el océano atlántico del pacífico, y son las aguas más tormentosas del planeta. O eso cuentan quienes han pasado por él. Lo cierto es que nos podemos encontrar con olas de 10m y vientos de más de 150 kilómetros por hora.

La profundidad de sus aguas y las corrientes atmosféricas hacen además que los cambios meteorológicos sean súbitos, muy rápidos. La temperatura, visibilidad y el viento pueden cambiar de forma brusca, así que sólo expertxs pilotos y en condiciones meteorológicas favorables cruzan el Paso de Drake en sus aeronaves. Y por eso seguimos en confinamiento a la espera.

En la campaña antártica española también accedemos directamente en barco. Sigue habiendo obstáculos como el oleaje yo los icebergs. Este mismo enero se localizó uno enorme (de 540 por 360m) a  la deriva en este mar, pero gracias a la ciencia y tecnología se puede predecir su trayectoria y que no supongan un riesgo. Tranquilxs que no pretendemos hacer un Titanic.

El Hespérides tarda 4 días en pasar el Drake. Será difícil no marearse en el viaje aunque estemos acostumbrados a los barcos. Lo que sí sabemos seguro, y nos da mucha tranquilidad, es que la campaña antártica (financiada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología) es muy segura: hay un trabajo de logística enorme, los avances científicos y tecnológicos que os decíamos ayudan mucho, y sólo se cruza cuando el parte meteorológico es plenamente favorable. Así que de nuevo tranquilxs, que estamos más que a salvo.

Bajo el mar, el Paso del Drake esconde montes submarinos. De hecho el monte Sars se eleva desde los 4.000 metros de profundidad hasta la superficie y tiene casi la misma forma que el Kilimanjaro en África. Dadas las aguas profundas y sus convergencias, en esta zona se dan procesos súper importantes para los ecosistemas que tienen consecuencia no sólo en las aguas antárticas.

Es una zona de reproducción y alimentación de vertebrados e invertebrados, y un punto muy importante en la ruta migratoria de cetáceos. Es habitual ver a ballenas jorobadas en la travesía que hacen los barcos entre Chile o Argentina y la Antártida. Podéis imaginar nuestras ganas de que tengamos la suerte de que eso ocurra en nuestro viaje.

Parece que nos quedan aún unos días más en Punta Arenas, hasta que el viento y las olas nos dejen continuar la aventura.